Cómo funciona
Dos lecturas. Un solo libro.
Cerrito vigila tu tierra desde el espacio y lleva tus registros cuando le hablas — y convierte los dos en el número que importa: cuánto te cuesta de verdad un becerro. Así trabaja cada parte, y dónde están los límites.
Lee tu tierra por satélite
Traza tu rancho una vez y las lecturas arrancan solas — sin estación que montar, sin nada que cablear. Los primeros números aparecen antes de que captures uno.
- El pasto medido contra el mejor año del propio potrero en los últimos cinco — tu tierra, no un índice genérico.
- El agua abierta leída como llena, bien, baja o seca — los bordos y presas que se alcanzan a ver desde arriba.
- La lluvia contra lo normal de tu zona, el acumulado de la temporada y la etapa oficial de sequía.
- Cada lectura trae la fecha en que se vio; una semana nublada dice “esperando cielo despejado”, nunca un número inventado.
- Lo que el cielo no ve, no lo inventa — un aguaje bajo monte cerrado queda en duda hasta que tú se lo dices.
Pantalla real de la app — imagen en camino
Lleva tus registros cuando le hablas
Dilo una vez — en la manga, en la troca — y el registro cae. En español o en inglés, según quien traiga el teléfono. Sin formularios, sin noches de oficina.
- Trabaja toda una corrida por voz: pesos, tratamientos, aretes, sin soltar el trabajo con las manos.
- Pregúntale de vuelta — “¿cuáles vacas no cargaron?” — contestado con tus propios registros.
- Nada se borra nunca; cada evento queda en la línea de tiempo del animal mientras tú quieras.
Convierte los dos en tu costo real
Cada gasto cae en el becerro que lo carga — el alimento, la vaca que lo parió, la tierra, la depreciación — hasta un punto de equilibrio por kilo que puedes poner junto al precio del mercado.
- Sumado como lo hacen los economistas ganaderos: estándares reconocidos, un solo libro de cuentas.
- Cada cifra enseña su fuente — capturada, estimada o promedio regional.
- El mismo lenguaje que ya hablan tu banco y tu asesor técnico.
Nunca está en el campo — y nunca finge estarlo.
Cerrito lee registros y satélite, y te enseña los hechos dejándote a ti la decisión: dice “el pasto aguanta unas nueve semanas”, no dice “vende”. Tú sabes de ganado. Te enseña lo que no se ve desde la silla — nada más, y nada maquillado.
Sé de los primeros en cruzar la puerta.
Cerrito está abriendo con un grupo pequeño de ranchos — en tu idioma, español o inglés.
El precio se publica en esta página antes de abrir el registro — números claros, sin llamada de ventas.

